Médico, naturalista, etnólogo, filólogo e historiador tocuyano. Una de las mentes más universales del siglo XIX venezolano. Autor del Glosario de voces indígenas de Venezuela (1921), obra fundacional de los estudios lingüísticos modernos del país.
Una mente universal del siglo XIX venezolano
Lisandro Alvarado nació en El Tocuyo el 19 de septiembre de 1858, en una familia modesta del valle. Sería, con el tiempo, una de las inteligencias más amplias y versátiles de la Venezuela del cambio de siglo: médico, naturalista, etnólogo, filólogo, historiador y traductor del griego.
Formación en La Concordia
Desde 1866 estudió en el legendario Colegio La Concordia, fundado en El Tocuyo por Egidio Montesinos. Allí recibió la base humanista —latín, griego, filosofía, historia, ciencias— que marcaría toda su obra. Se decía que Alvarado fue el discípulo más brillante que pasó por las aulas de La Concordia, y que Montesinos veía en él al heredero intelectual de la institución.
A los 22 años, Alvarado se trasladó a Caracas para estudiar Medicina en la Universidad Central de Venezuela. Se doctoró en 1884 con tesis sobre la fiebre amarilla. En la universidad fue discípulo de los positivistas Adolfo Ernst y Rafael Villavicencio, cuya influencia sería decisiva.
Médico errante, científico curioso
Tras graduarse, Alvarado ejerció la medicina en pueblos del oriente, los llanos y la costa. No fue nunca un médico de gabinete: viajaba en mulo, atendía a campesinos por pago en especie, y aprovechaba cada lugar para tomar notas sobre la flora, la fauna, las costumbres y, sobre todo, el idioma.
En estos viajes ya empezaba a recoger las voces indígenas y los modismos rurales que después se convertirían en su gran obra lexicográfica.
El Glosario de voces indígenas (1921)
La obra cumbre de Alvarado es «Glosario de voces indígenas de Venezuela», publicada en 1921. Es la primera catalogación sistemática moderna del léxico indígena que sobrevivió en el español venezolano. Allí aparecen, con su origen y su acepción precisa, palabras hoy cotidianas:
- acure, baquiano, cachimbo, conuco, chigüire
- lapa, totuma, yaguasa, macanazo, chinchorro
- y centenares más, con sus raíces caribes, arawak, chibchas y locales.
El Glosario fue —y sigue siendo— fuente primaria de los lingüistas venezolanos. Sin él, buena parte de la etimología de nuestro español se habría perdido.
Otras obras fundamentales
Alvarado escribió mucho más:
- «Ideas sobre la evolución del español en Venezuela» (1903): primer tratado sobre nuestra variante lingüística.
- «Alteraciones fonéticas del español en Venezuela» (1909, refundida en 1929).
- «Glosario del bajo español de Venezuela» (1929).
- Traducciones de Heródoto, Tito Livio, Tácito y otros clásicos.
- Estudios etnológicos sobre los pueblos indígenas venezolanos.
Dividió Venezuela en cuatro zonas dialectales —Oriente, Occidente, Cordillera, Llanos—, división que la lingüística posterior ha refinado pero no superado en su rigor.
Reconocimientos
Fue miembro de la Academia Nacional de Medicina (1905), la Academia Venezolana de la Lengua (1922) y la Academia Nacional de la Historia (1923). Recibió ofertas de cátedras en Caracas que rechazó: prefería seguir su vida itinerante, sus libros y sus libretas de campo.
Muerte y memoria
Murió en Valencia el 10 de abril de 1929, a los 70 años. La Universidad Centroccidental Lisandro Alvarado (UCLA), con sede en Barquisimeto y núcleos en El Tocuyo, lleva su nombre desde su fundación en 1962. Es uno de los homenajes más merecidos: el médico que recorrió Venezuela en mulo terminó dándole nombre a la universidad de su tierra.
Lisandro Alvarado representa el ideal humanista que Egidio Montesinos sembró en El Tocuyo: ciencia rigurosa, curiosidad sin fronteras y amor por la lengua y la tierra.
Otros personajes ilustres de El Tocuyo
Juan de Carvajal
Fundador de El Tocuyo
1 de septiembre de 1832 – 26 de julio de 1913Egidio Antonio Montesinos Canelón
Educador, humanista, fundador del Colegio La Concordia
26 de noviembre de 1796 – 3 de diciembre de 1854José Trinidad Morán
Héroe de la Independencia, comandante del Batallón Vargas