Educador y humanista tocuyano. Fundó en 1863 el Colegio La Concordia, uno de los planteles más importantes del occidente venezolano del siglo XIX. Maestro de Lisandro Alvarado, José Gil Fortoul y otras figuras clave de la cultura venezolana.
El maestro de El Tocuyo
Egidio Antonio Montesinos Canelón nació en El Tocuyo el 1 de septiembre de 1832, hijo del prócer de la independencia Pedro Manuel Montesinos y de Francisca Canelón. Desde joven mostró una inclinación profunda por las letras y la pedagogía, que terminaría definiendo su vida y la de varias generaciones tocuyanas.
Obtuvo el título de bachiller en Filosofía en 1849, y dedicó las décadas siguientes a la enseñanza en El Tocuyo, dando clases de filosofía, historia, geografía, cosmografía y urbanidad.
Fundación del Colegio La Concordia (1863)
En 1863, en plena Guerra Federal, Montesinos fundó el Colegio La Concordia: un plantel de educación secundaria que pronto se convertiría en uno de los más prestigiosos del occidente venezolano. La Concordia ofrecía formación humanística rigurosa —griego, latín, retórica, filosofía, ciencias— en una época en que la educación formal era escasa fuera de Caracas.
A lo largo de su existencia, La Concordia dictó hasta 16 cursos de filosofía —todos personalmente impartidos por Montesinos— y graduó 474 estudiantes, varios de los cuales serían figuras decisivas de la cultura venezolana:
- Lisandro Alvarado (1858-1929): médico, etnólogo, filólogo.
- José Gil Fortoul (1861-1943): historiador, sociólogo, encargado de la presidencia bajo Gómez.
- Ramón Pompilio Oropeza: jurista y educador.
- Hilario Luna y Luna: literato, parroquia que lleva su nombre.
- Carlos Yépez Borges y muchos otros.
Carácter y método
Montesinos era un hombre de principios austeros. Apenas salía de su casa: vivía dedicado a sus libros, a sus alumnos y a la corrección de exámenes. Sus clases eran exigentes pero estimulantes, y su biblioteca personal —una de las más completas del interior venezolano— estaba abierta a sus discípulos.
No buscó cátedras universitarias en Caracas ni cargos políticos. Rechazó honores y prefirió la dedicación al colegio que había fundado. Fue, en el sentido más estricto, un maestro de profesión y de vocación.
Muerte y legado
Murió en El Tocuyo el 26 de julio de 1913, a los 80 años. El Colegio La Concordia cerró tras su muerte: nadie supo o quiso continuar la obra a la altura del fundador.
El 24 de julio de 1925 se inauguró en el casco central de El Tocuyo un monumento ecuestre en su honor, costeado por suscripción popular —algo inusual para un educador civil—. La obra fue gestionada por antiguos discípulos como un acto de gratitud colectiva. El monumento sigue siendo una de las referencias urbanas de El Tocuyo.
Importancia histórica
Egidio Montesinos representa el mejor humanismo provinciano del siglo XIX latinoamericano: la convicción de que en un pueblo del interior se podía formar a científicos, escritores y políticos del más alto nivel sin necesidad de emigrar a la capital. La Concordia fue el experimento exitoso de esa convicción, y Lisandro Alvarado —su discípulo más brillante— su mejor argumento.
Sin Montesinos, El Tocuyo del siglo XIX habría sido solo un pueblo agrícola. Con él, fue uno de los polos intelectuales más importantes del occidente venezolano.