Juan de Carvajal, el fundador de El Tocuyo
El nombre de Juan de Carvajal está inseparablemente unido al de El Tocuyo: él fue quien fundó la ciudad el 7 de diciembre de 1545, en un acto que tendría enormes consecuencias para la historia de Venezuela. Pero la vida de Carvajal es mucho más que esa fecha: es la historia de un conquistador ambicioso, hábil y trágico, cuyo destino acabó en el patíbulo apenas un año después de fundar la Ciudad Madre.
Origen y trayectoria previa
Carvajal nació en Cuenca, Extremadura, España, alrededor de 1500. Como muchos conquistadores de su generación, era hijo de hidalgos sin grandes recursos, lo que lo empujó muy joven a buscar fortuna en las Indias.
Llegó a las Antillas hacia 1525 y ocupó cargos administrativos en La Española y en Cuba. Hacia 1530 se trasladó al territorio que entonces se llamaba Provincia de Venezuela, concedida en arriendo por el emperador Carlos V a la casa banquera alemana Welser desde 1528.
Bajo los Welser
Los Welser de Augsburgo —banqueros que financiaron la elección imperial de Carlos V— administraban Venezuela como una empresa colonial. Sus capitanes, Ambrosio Ehinger, Nicolás Federmann, Jorge Espira y Felipe de Hutten, recorrían el territorio buscando El Dorado y la legendaria Casa del Sol, sin establecer ciudades estables.
Juan de Carvajal fue tesorero, contador y teniente de gobernador en distintos momentos bajo el régimen Welser. Conocía a fondo el territorio, las redes indígenas y las posibilidades agrícolas del centro-occidente venezolano.
La ruptura con los Welser
En 1545, la situación llegó a un punto crítico. Felipe de Hutten y otros capitanes alemanes llevaban años perdidos en expediciones inútiles por los Llanos y Guayana buscando El Dorado. La población española de Coro estaba diezmada por las enfermedades, el hambre y los conflictos internos.
Carvajal aprovechó la ausencia prolongada de Hutten —que andaba por el Meta y el Guaviare— para proclamarse a sí mismo gobernador interino de la Provincia de Venezuela. Argumentó que el contrato con los Welser había caducado y reclamó el derecho a fundar ciudades en nombre de la Corona, no de los banqueros alemanes.
La fundación de El Tocuyo (7 de diciembre de 1545)
Carvajal organizó una expedición desde Coro hacia el interior, en busca de tierras fértiles donde establecerse de forma permanente. Llegó al valle del río Tocuyo, un lugar bendecido por:
- Clima cálido pero no extremo.
- Río caudaloso todo el año.
- Suelos negros y profundos ideales para trigo y caña.
- Población indígena Cuibas, Caquetíos y Jirajaras numerosa pero pacífica para los estándares de la época.
- Posición geográfica estratégica entre Coro, los Llanos y los Andes.
El 7 de diciembre de 1545, vigilia de la Inmaculada Concepción, Carvajal fundó allí la ciudad con el nombre solemne de «Nuestra Señora de la Pura y Limpia Concepción del Tocuyo», bajo la advocación mariana que más tarde se convertiría en la patrona perpetua de la ciudad.
Trazó las calles en cuadrícula, designó solares para vecinos, levantó una iglesia primitiva, instaló los primeros telares y comenzó la siembra de trigo, caña de azúcar y algodón que harían la riqueza tocuyana.
Capital de la Provincia
En cuestión de meses, El Tocuyo se convirtió en la capital efectiva de la Provincia de Venezuela: Coro decayó y los vecinos europeos se trasladaron al nuevo valle. Era el inicio de la era tocuyana, que duraría hasta 1620.
El conflicto con Felipe de Hutten
A finales de 1545 y comienzos de 1546, Felipe de Hutten regresó por fin de su expedición fallida al Dorado, junto con Bartolomé Welser el Joven (hijo del banquero alemán). Ambos exigieron a Carvajal devolver el gobierno en nombre de la Casa Welser.
Carvajal se negó y les tendió una emboscada. En mayo de 1546, ordenó capturarlos en las afueras de El Tocuyo. Después de un proceso sumario, los hizo decapitar —ejecuciones que pasaron a la historia como uno de los hechos más oscuros de la conquista venezolana—. Murieron así Felipe de Hutten y el joven Welser, hecho que provocó indignación en la corte alemana y en Sevilla.
El proceso contra Carvajal
La noticia de las ejecuciones llegó a la Audiencia de Santo Domingo, que envió al juez Juan Pérez de Tolosa con plenos poderes para investigar y castigar. Pérez de Tolosa llegó a Coro en 1546 con tropas, capturó a Carvajal y lo condujo a juicio.
El proceso fue rápido. Carvajal fue acusado de:
- Rebelión contra los Welser (concesionarios legítimos en ese momento).
- Asesinato de Felipe de Hutten y Bartolomé Welser el Joven.
- Usurpación del cargo de gobernador.
Fue declarado culpable y condenado a la horca. Murió ahorcado y descuartizado en El Tocuyo, en septiembre de 1546, menos de un año después de haber fundado la ciudad. Su cabeza fue exhibida públicamente como escarmiento.
Una figura ambigua
La historiografía venezolana ha discutido durante siglos la figura de Juan de Carvajal. Para algunos fue:
- Un traidor ambicioso que asesinó a sus superiores.
- Un conquistador cruel con los indígenas.
- Un usurpador del orden colonial.
Para otros fue:
- El primer libertador de Venezuela de los Welser alemanes y devolvedor del territorio a la Corona española.
- Un visionario que vio el potencial del valle del Tocuyo cuando todos seguían atrapados buscando El Dorado.
- El verdadero fundador del poblamiento estable de Venezuela.
Su legado
A pesar del trágico final, la obra de Carvajal sobrevivió. El Tocuyo se convirtió en:
- Segunda capital de la Provincia de Venezuela.
- Madre fundadora de Barquisimeto (1552), Trujillo (1557), Carora (1569), Valencia (1555), San Cristóbal (1561), Caracas (1567) y muchas otras.
- Centro económico del lienzo tocuyano, exportado a tres continentes.
- Capital religiosa del centro-occidente venezolano.
Memoria en El Tocuyo
Aunque la figura de Carvajal sigue siendo controvertida, los tocuyanos reconocen su papel fundacional. Su nombre aparece en monumentos, calles y placas conmemorativas en el casco histórico. Cada 7 de diciembre, fecha de la fundación, se realizan actos solemnes en la Plaza Bolívar y en la Iglesia de la Inmaculada Concepción.
Carvajal puede haber sido un conquistador cruel y un traidor para algunos, pero sin él no existiría El Tocuyo, y sin El Tocuyo no existiría buena parte de la Venezuela que conocemos. Esa es, al menos, una deuda histórica que la ciudad reconoce.